
Junya Ishigami - Taller KAIT
El taller, situado en el campus del KAIT, a las afueras de Tokio, es una dotación para estudiantes destinada a la realización de proyectos creativos. Este espacio se utiliza para hacer aviones a propulsión humana (como parte de las actividades del club), para hacer muebles y pequeños objetos como pasatiempo, y durante el período de vacaciones se usa para talleres artesanales de cerámica para niños. El programa incluye diversas áreas: entre otras, la destinada a taller de madera, a maquinaria de ingeniería, al taller de cerámica, a la imprenta, a la ingeniería electrónica, y al trabajo de oficina.
Todos estos programas se desarrollan de forma flexible dentro de un único espacio de 2.000 metros cuadrados. El cliente, sin embargo, no reclamaba un espacio diáfano que pudiera acoger un programa global único, sino condiciones que permitieran la implantación de una variedad de actividades de distintas escalas en diversos tipos de espacios. Pese a ser una condición, la flexibilidad no debía ser uniforme necesariamente en todos ellos. Debían ser espacios considerados como individuales según sus propias características funcionales. La intención es que el espacio no sólo sea utilizado por grandes grupos de trabajo, sino que también acoja actividades individuales o por parejas.

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El taller, situado en el campus del KAIT, a las afueras de Tokio, es una dotación para estudiantes destinada a la realización de proyectos creativos. Este espacio se utiliza para hacer aviones a propulsión humana (como parte de las actividades del club), para hacer muebles y pequeños objetos como pasatiempo, y durante el período de vacaciones se usa para talleres artesanales de cerámica para niños. El programa incluye diversas áreas: entre otras, la destinada a taller de madera, a maquinaria de ingeniería, al taller de cerámica, a la imprenta, a la ingeniería electrónica, y al trabajo de oficina.
Todos estos programas se desarrollan de forma flexible dentro de un único espacio de 2.000 metros cuadrados. El cliente, sin embargo, no reclamaba un espacio diáfano que pudiera acoger un programa global único, sino condiciones que permitieran la implantación de una variedad de actividades de distintas escalas en diversos tipos de espacios. Pese a ser una condición, la flexibilidad no debía ser uniforme necesariamente en todos ellos. Debían ser espacios considerados como individuales según sus propias características funcionales. La intención es que el espacio no sólo sea utilizado por grandes grupos de trabajo, sino que también acoja actividades individuales o por parejas.












